Paredes con textura para un hogar cálido
Existe un miedo generalizado a salir de las paredes completamente blancas y lisas cuando se reforma un piso en la ciudad, por temor a perder luminosidad. Sin embargo, para lograr la calidez e identidad de un salón, el secreto no está en recargar el espacio con objetos, sino en hacer que la propia arquitectura tenga alma.
Mi propuesta pasa por sustituir la pintura tradicional por acabados artesanales a la cal o revestimientos naturales tipo piedra. Estos materiales orgánicos tienen una cualidad mágica: no reflejan la luz de forma plana, sino que la absorben y la difuminan, creando sutiles juegos de sombras a lo largo del día.
También podemos optar por un sin fin de texturas con el uso del papel pintado. Es una maravilla ver la cantidad de diseños preciosos que hacen, algunos pintados a mano.

Al combinar esta riqueza táctil con ventanales de líneas limpias y contemporáneas, conseguimos romper la frialdad sin caer en el exceso. La pared se convierte en un lienzo noble por sí mismo, haciendo que el mobiliario luzca el doble y que la estancia se sienta vestida de forma natural.