El lujo de no tener prisa
Hay un momento de la semana que me encanta proteger, la primera hora de la mañana del domingo. Mientras el resto de la casa aún duerme, me encanta mirar por la ventana de la cocina, contemplar cómo ha amanecido el paisaje del humedal y ponerme un café calentito.
Para mí, el verdadero propósito de diseñar cocinas es crear el escenario perfecto para que estos pequeños rituales cotidianos sucedan sin esfuerzo, crear espacios para ser vividos. Huir de los espacios asépticos, que nos tengan condicionad@s con el orden y la presión de tener todo oculto. Prefiero apostar por la calidez en la cocina, mostrar parte de utilizamos constantemente, es práctico y bello y tal vez nos traigan algún recuerdo bonito al verlo, tal vez un viaje, tal vez a alguien. Cambiar laminados por materiales como madera noble o el tacto rugoso de la piedra trasmiten una sensación emocional que nos reconforta, espacios naturales, por que formamos parte de eso.
Volvamos al momento, aprovechar esa tranquilidad para hacer las cosas que más nos gustan, sin interrupciones, solo tu y tu libro, o la pintura, o tal vez el nook book que tengo pendiente hace meses… Disfruta de tu hogar, de esos espacios pensados para que la vida suceda. Es una atmósfera envolvente que, casi sin darte cuenta, te obliga a bajar las revoluciones y a disfrutar del presente.
Poco después, la estancia se transforma. Llega el bullicio, las risas, el aroma a tostadas y la familia que se va reuniendo de manera natural alrededor de la mesa. Pero esa primera hora de desconexión a solas, arropada por la nobleza de un espacio con alma, es el verdadero lujo que me recarga para toda la semana.
Te invito a que tú también te concedas esa pausa. Apaga el despertador, sirve un buen café y disfruta de tu casa sin mirar el reloj. Feliz fin de semana.